Hay un tipo encerrado en una mazmorra al que llevan torturando días interminables con la excusa de que no acaba de pensar como aquellos que le administran el sufrimiento. Parece un caso sacado de un periódico o de un informe de Amnistía Internacional, sin embargo la historia que nos cuenta Dallapiccola en esta ópera transcurre en Zaragoza en los tiempos de la inquisición.
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